El manejo de inventarios. Una reflexión financiera y fiscal.

Uno de los retos mas importantes para empresarios que se dedican a la venta de mercaderías, es tener un adecuado control de sus inventarios. Sin lugar a dudas el éxito o fracaso del negocio, depende fuertemente de la habilidad que tenga el comerciante para poner control en este rubro.

Lo anterior se ha venido agravado por la presión que ejercen las grandes cadenas que suministran bienes, ya que ellos cuentan con mucha capacidad administrativa y tecnológica que pone en gran desventaja al pequeño y mediano empresario. Un adecuado manejo de inventarios, se traduce en menos perdidas por robo, mermas y obsolescencia, entre otros, permitiendo ofrecer un mejor precio al cliente que procura los bienes.

Regularmente nos topamos con excelentes empresarios que son muy buenos para vender, pero muy malos para administrar. Cuando arrancan el negocio, tienen un crecimiento exponencial en sus ventas en los primeros años y casi siempre, cuando rebasan la barrera de ventas de 100 millones de pesos al año, empiezan los problemas ¿Cuáles son?, principalmente los robos, mermas, facturación, cobranza, entre otras.

Los vendedores, siempre quieren vender a costa de todo. Son ellos mismos los que no respetan las medidas de control interno; no se involucran en los procesos del cuidado de las mercancías, refiriéndome a los ciclos de compra, recepción, almacenaje, transferencias, surtido, facturación y cobranza.

Los directores (que regularmente son los accionistas), en un afán de vender y vender, les parece “dinero tirado” el contratar personal capacitado para áreas estratégicas como son facturación, cobranza, almacén, compras, etc., y mucho menos están dispuestos a invertir en sistemas de computo que garanticen que los procesos de control interno se cumplan.

¿Y que establecen las disposiciones fiscales?

Pareciera que el tema del costo, es un asunto eminentemente financiero y que la legislación fiscal lo toca de manera superficial, cuando no es así.

La Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR) establece que los contribuyentes que obtengan ingresos gravados por la propia ley, se encuentran obligados[1] a llevar un control de inventarios de mercancías, materias primas, productos en proceso y productos terminados, según se trate, conforme al sistema de inventarios perpetuos.

Existe la falsa creencia de que, el costo de las mercancías vendidas, se debe determinar una vez al año bajo el sistema de inventarios analítico o pormenorizado, el cual consiste en sumar el inventario inicial a las compras del periodo y restar el final del mismo periodo. Este sistema no es reconocido para efectos fiscales. Lo que si es obligatorio es levantar un inventario[2] de mercancías al cierre del ejercicio[3].

Así pues, como se mencionó anteriormente, el sistema de control, debe ser el de inventarios perpetuos, el cual consiste en costear las mercancías conforme se van vendiendo. El sistema debe mostrar en cada movimiento el costo de las mercancías vendidas, de tal suerte que sea posible identificar en ese momento la utilidad bruta, como consecuencia de dicha venta.

También es importante recordar que el método de valuación de últimas entradas primeras salidas (UEPS) no se encuentra permitido[4] por la ley.

Con independencia de que se enajenen bienes o se produzcan bienes para posteriormente venderlos, se debe de utilizar un sistema de costeo absorbente sobre la base de costos históricos o predeterminados[5]. Esto nos obliga a entender a cabalidad en que consiste este sistema y sobre todo, conocer la técnica de costeo y registro contable. Esta función, no puede dejarse en manos inexpertas por las repercusiones que tiene tanto en el área financiera como en la fiscal.

La situación se puede tornar mas complicada para aquellas empresas que producen bienes, ya que, hay que trabajar sobre una base de costos predeterminados[6], que pueden ser estándar o estimados.  Mucho más difícil es, cuando hay que trabajar sobre presupuestos para estimar el costo a incurrir de un producto vendido que aun no se fabrica o se encuentra en proceso de fabricación. Esto ocurre muy seguido en la industria de la construcción.

Comentario final.

Sirva esta pequeña reflexión para hacer un llamado a todos aquellos empresarios, que emocionados venden y venden pero que sus resultados (en utilidades) son regularmente deficientes o mas que eso, en lugar de crecer, cada vez mas se endeudan. Casi les puedo asegurar, que quien lleva un buen control de sus inventarios, siguiendo la técnica financiera, regularmente no tiene problemas de tipo fiscal.

Ya para terminar, aunque puede ser motivo de otro análisis, nos encontramos mucho con la mala practica de “remisionar” ventas de mercancías, sin afectar los inventarios; esto pone de cabeza a todo el control de los mismos y los resultados del mes de que se trate. Hay que evitar este tipo de prácticas.


[1] Art. 76, Fracción XIV de la LISR

[2] Art. 110, Reglamento de la LISR

[3] Art. 76, Fracción IV de la LISR

[4] Art. 41 de la LISR

[5] Art. 39 de la LISR

[6] Art. 79 del Reglamento de la LISR

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